sábado, 28 de noviembre de 2020

La navaja romana

 

En el Museo Fitzwilliam de la Universidad de Cambridge en Inglaterra se encuentra una navaja  del siglo III D.C.

Y no es una navaja cualquiera pues se trata de una que tiene múltiples hojas. Cada una con un diseño y función diferente.

En la misma navaja se observa una cuchara, un tenedor, un punzón, una espátula y un cuchillo.

Así que todo aquel que piense que la navaja multiuso es suiza con una creación única y original, al visitar el museo, descubre que no es verdad.

Es en el año 1891 cuando se reinventa la navaja romana multiuso. La fábrica un suizo por lo que se hizo famosa como: la navaja suiza.

Se cree que la navaja era útil a aquellas personas que viajaban, como los historiadores o un comandante del ejército. En todo caso se suponía que solo los de alcurnia portaban esta inusual herramienta.

El diseño original incluía hasta un limpiador de uñas, y estaba elaborada en plata.

Se han encontrado otros pequeños cuchillos de bronce y cucharas de la época, sin embargo, un aparato con tantos elementos combinados fabricado en el siglo III  no deja de sorprender.

domingo, 22 de noviembre de 2020

Una crema con más de 2000 años

 
Las cremas faciales o corporales son tan antiguas como la historia de la humanidad.

Hace más de 2000 años las mujeres romanas se cuidaban con coquetería y aspecto era algo primordial.

Utilizaban gran variedad de cosméticos, maquillajes y perfumes.

Y dedicaban mucho tiempo al aseo, vestimenta y peinados imposibles.

Aunque, sin duda, el cuidado del cutis era lo esencial.

Los cánones de la belleza romana aconsejaban a la mujer tener una piel impecable y, sobre todo, blanca. Esto último se consideraba un signo de sofisticación.

Prueba de ello es el hallazgo de un pequeño tarro encontrado en el yacimiento de un templo romano en Inglaterra. 

El potingue, media unos seis centímetros de diámetro y conserva  aún las huellas de su propietario  o propietaria. Estaba en muy buenas condiciones y apenas tenía signos de descomposición. Eso sorprendió a los arqueólogos, que nunca habían visto un cosmético tan bien conservado.

El tarro en cuestión se encontraba en perfecto estado, era hermético, la tapa se ajustaba muy bien y estaba hecho de estaño, un metal precioso en la época. Se utilizaba por sus propiedades no tóxicas en un tiempo en que ya se sospechaba que el plomo era nocivo.

El hallazgo dejaba claro que el antiguo dueño o dueña de la crema era alguien de alto nivel adquisitivo.

Parecía un ungüento para blanquear la piel. Lo que era el gran objetivo estético de la Antigüedad.

Según los investigadores contenía grasa de vaca u oveja, estaño y almidón. Determinaron que la crema era de alta calidad y muy parecida a los cosméticos fabricados en la actualidad.

Todo hace suponer que se trataba de un cosmético muy elegante y extremadamente sofisticado.

Para aquella época debió considerarse ¡lo máximo! 

lunes, 16 de noviembre de 2020

Bares de la antigua Roma


Además, de circo y teatro, en la antigüedad, ir de cañas y tapas era también parte del ocio romano.

Sus habitantes acudían a las thermopolium y las Cauponae, negocios del siglo I destinados a la venta de comida y bebidas.

Algunos de estos recintos, ubicados en las casas de Pompeya, abrían en plena calle y contaban con una encimera surtida de dolias, enormes recipientes de cerámica en los que se guardaba la comida en venta.

El menú podía incluir empanadas rellenas de salchicha, y coca de verduras, similares a las empanadas y pizzas actuales

También tenían vinos y dulces, bebidas calientes en invierno y bebidas frías en verano. 

Existieron otros lugares un poco más para la elite.

Las Cuppediae, eran lujosas tiendas que servían comida muy exquisita a personas adineradas, como mercaderes de alimentos y otros empresarios.

Los vendedores, al finalizar la jornada, disponían de la planta alta del lugar para dormir y descansar.

No cabe duda de que estos negocios son el origen de nuestros bares modernos.


domingo, 8 de noviembre de 2020

El inodoro que hundió un submarino


En 1945, durante la segunda guerra mundial, los ingenieros alemanes, diseñaron un novedoso inodoro de alta presión  para el submarino U-1206.

El nuevo modelo permitía el uso del baño cuando la nave estaba sumergida a gran profundidad.

Quien hiciera uso del retrete debía estar acompañado de un técnico en inodoros, que se ocupaba de jalar la cadena y supervisar su buen funcionamiento.

Un día, cuando el submarino navegaba a unos 60 metros de profundidad, el capitán de la nave decidió ir al baño solo.

Siguió el instructivo, que venía con el inodoro y se ocupó de vaciar sus residuos.

Pero algo salió mal y rápidamente llamó al técnico, que sorprendentemente, empeoró la situación.

Un enorme chorro de agua salada comenzó a inundar todo, se mezcló con el ácido de las baterías y se formó un gas tóxico.  

El submarino completamente dañado comenzó a hundirse y el capitán ordenó abandonar la nave.

El caos causado por el desperfecto en el inodoro provocó la pérdida total del submarino alemán U-1206.

La nave se hundió frente a la costa de Escocia y los sobrevivientes fueron apresados por el ejército inglés.