Este hongo bien podría pasar por un delicioso pastelillo en
un puesto de dulces, pero en la realidad su sabor no es tan apetecible como su
aspecto sugiere.
Aunque no es tóxico, quien lo ha probado asegura que tiene
un terrible y potente sabor amargo.
Es conocido también como diente sangrante, por su aspecto
blanquecino, cubierto de nódulos verrugosos desde los que brota un líquido rojo
gelatinoso.
Segrega una sustancia anticoagulante que podría dar
respuesta a algunos acertijos médicos y se utiliza como tinte para textiles.
Vive entre el musgo, crece en el suelo discreto entre la
hojarasca, cerca de los troncos en bosques de pino.

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