sábado, 31 de octubre de 2020

El miedo a ser enterrado vivo



El temor a ser enterrado vivo, conocido como tapefobia, es una de las peores pesadillas de las personas. Por este miedo a ser declarado muerto erróneamente, surgió en la antigüedad una tradición que continúa vigente: el velatorio.

Los velatorios surgieron en la Edad Media para evitarles más disgustos a los envenenados con bebidas alcohólicas o utensilios de cocina de estaño, cuyos cuerpos tiesos como el de los muertos acababan bajo tierra por error. Sus familiares permanecían en vela junto a ellos y pasados tres días, como indicaban las santas escrituras, el finado era declarado como tal.  

Aunque demostró más precisión que los médicos, el velatorio resultó tardío para los ocupantes de ataúdes hallados con arañazos en su interior al remover las tumbas.  En cambio, despertó pasiones entre quienes padecían catalepsia, ya que por su inconsciencia y su débil respiración en ese estado, eran firmes candidatos para un entierro prematuro.

Durante el siglo XIX, se crearon ciertos mecanismos para ingresar oxígeno y activar campanas en las tumbas, por si el muerto necesitaba anunciar su “resurrección”. Incluso el mentalista Washington Irving Bishop, llevaba una nota donde advertía que era cataléptico, se salvó de su entierro tras varios desvanecimientos, hasta que dio con un médico ansioso que le extrajo el cerebro antes de hallar la nota en su chaqueta. 

Autora: Laura de Chambuco

martes, 13 de octubre de 2020

Palpati


Ejercer como Papa, está reservado a los hombres desde la fundación de la Iglesia de San Pedro.

No obstante, Juana engañó a todos, vivió como un monje y fue elegida Papa.

La Papisa, ocultando su sexo, ejerció como Benedicto III entre los años 855 a 857 y se descubrió cuando dio a luz.

 El Vaticano, para evitar un descalabro similar, creó la figura del Palpati, que se encargaba de tocar los huevos del Papa y verificar su hombría.

¨Duos habet et bene pendentes”  (tiene dos y cuelgan bien)

Era la frase que pronunciaba el Palpati tras comprobar que los testículos estaban allí.

El sacerdote, para hacer la tarea, metía su mano por un hueco de la silla especial donde el nuevo Papa estaba sentado exponiendo su escroto.

La ceremonia está escenificada en un cuadro de Inocencio X, Papa desde 1644 a 1655.

Sin embargo, la curiosa prueba fue suspendida en 1522, un siglo antes de la regencia de Inocencio X.

Esta incongruencia cronológica causa duda y confusión.

Además, los clérigos historiadores no han confirmado este relato. 

De ser cierto, los Palpati manosearon el escroto de 114 Papas, durante siete siglos.

 

sábado, 3 de octubre de 2020

Mitridato, el antídoto para todos los venenos

 
Hace unos dos mil años Mitrídates VI, fue el rey de Ponto, una vasta extensión de tierra al noreste del Asia Menor, que hoy se conoce como Turquía.

En aquella época, este singular personaje creó un antídoto capaz de inmunizar a un ser humano contra todos los venenos.

Desde niño su madre intentó asesinarlo, pues la reina prefería a su otro hijo para que gobernara el reino.

Pero antes, esa ambiciosa mujer ya había envenenado a su esposo, el padre de Mitrídates VI.

El joven, aterrorizado, a los ocho años, huyó al bosque donde vivió como un salvaje y comenzó a consumir dosis inofensivas de venenos para mejorar su resistencia.

Recorriendo montañas y páramos, recolectó y consumió compuestos naturales tóxicos. Se fortaleció ante la falta de comida, se inmunizó contra los venenos y dio con la fórmula de un antídoto universal que se llamó: mitridato. Contenía  alrededor de 54 sustancias y pesaba unos dos kilogramos.

Fue probado en delincuentes por orden del rey. Y así, quien sobrevivía a un envenenamiento era liberado.

Cuando Mitrídates VI regresó a su reino, como un guerrero indomable, mató a su madre y hermano y venció a dos grandes generales romanos.

Casi invencible durante toda su vida, fue derrotado por Pompeyo Magno en la tercera guerra mitridática.

Pero antes de entregarse, prefirió suicidarse tomando veneno, que para su sorpresa no le hizo efecto. Entonces, pidió a sus oficiales que lo ejecutaran con una espada.

La fórmula  del mitridato se perdió con su muerte.

Médicos y científicos no han podido descifrar la receta exacta del mitridato.

Algunos investigadores indican que tal vez contenía opio y veneno de víboras. Pero, nunca se conoció su verdadera composición.

Un investigador ruso le siguió la pista para crear un moderno mitridato, pero todo intento fue en vano y la fórmula continúa siendo un enigma.

Mitrídates VI jamás pudo ser envenenado y pasó a la historia por inventar un antídoto universal basado en la magistral mezcla de  54 sustancias naturales.