domingo, 6 de diciembre de 2020

Una historia loca llamada Charles Joughin



 

 Una historia loca llamada Charles Joughin

Charles Joughin fue el panadero del Titanic y sobrevivió gracias al whisky.

Un joven que en principio, aterrado con el hundimiento del Titanic, tomó una botella de whisky y se fue a su camarote. Con la finalidad de embriagarse para no saber, ni sentir nada de lo que estaba ocurriendo.

Todos pensarían que era un cobarde. Pero no,  Charles Joughin solo necesitaba pensar, aclarar su mente, mantener la calma y dominar sus nervios.

2250 personas viajaban esa noche a bordo del barco más increíble y majestuoso jamás construido, el Titanic.  Las luces lo destacaban en alta mar y contrastaba con la profunda oscuridad.

De repente se escuchó un estruendoso ruido y el barco comenzó a resquebrajarse, se partió en dos y comenzó a hundirse. Fue cuando  Charles Joughin tomó una botella, que resultó ser del mejor whisky y se refugió en su camarote.

Solo se escuchaban gritos y todo era un caos de terror y angustia.  Los pasajeros hacían lo posible por encaramarse a un bote salvavidas.

Una vez que  Charles Joughin tomó fuerzas decidió atender a los pasajeros que corrían de un lado a otro, pero irremediablemente caían al mar.

Los sujetaba y arrastraba por el camino hacia los botes. Trataba de calmarlos, pero así, en ese estado de alteración, era imposible.

Entonces, decidió ir a la cocina y preparar paquetes de alimentos, colocaba pan, verduras, frutas y todo lo que podía. Se fue a cubierta y comenzó a lanzar los paquetes de comida hacia los botes. Vació la despensa, la cocina y lo que pudo del comedor.

Al finalizar, lanzaba mesas para que los que habían caído al mar pudieran sujetarse y no desaparecieran en aquella inmensidad.

Charles Joughin no supo, no se dio cuenta de que pasó, pero salió volando por el aire y cayó al mar. Permaneció allí un buen rato. Unos pasajeros lo reconocieron y lo subieron al bote salvavidas. Casi inconsciente, por la borrachera, la hipotermia o el golpe al caer. Y con las piernas entumecidas por haber permanecido inmerso en aquellas aguas heladas.

Charles Joughin llego a tierra firme y fue rescatado. Estuvo caminando de rodillas por varios meses. Cuando se recuperó, siguió trabajando de panadero en los cruceros más famosos del mundo. Vivió hasta los 78 años de edad.  


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